viernes, 21 de septiembre de 2012

NO OFENDE QUIEN QUIERE


Joaquim González Muntadas | Secretario General de FITEQA CCOO

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Partiendo de la máxima que "no ofende quien quiere sino quien puede" y por ello titulares como "Sindicalistas acarreados en 850 autobuses piden un referéndum" aparecido en El Mundo el domingo 16 de septiembre no tienen más valor que la reiteración de un línea editorial por todos conocida
El contenido del curioso artículo de D. Luis María Ansón, publicado en el mismo periódico el lunes siguiente día 17, titulado “Los liberados sindicales se manifiestan en Madrid”, merece una detenida lectura a pesar de que el tono y el contenido puedan provocar dudas sobre la propia firma del mismo: “Luis María Ansón es miembro de la Real Academia Española”. Los fundadores de ésta, que le asignaron la tarea de velar por “la propiedad, la elegancia y la pureza del idioma”, dudo que se sintieran demasiado satisfechos por esta nueva entrega del erudito firmante.
Las manifestaciones del pasado 15 de septiembre son calificadas por el erudito firmante con expresiones como “desfilaban aborregados”, “la responsabilidad del cierre de la mayoría de las medianas y pequeñas empresas, también de los EREs que se han multiplicado, corresponde a las centrales sindicales”, “me acordé enseguida de las manifestaciones de los sindicatos verticales de Franco” y otras lindezas por el estilo en las que destila de nuevo su ya conocido odio a las organizaciones de los trabajadores.
Sorprende sin embargo que como base de su diatriba diga “recorrí el domingo el paseo de la Castellana ...”, “los manifestantes del domingo …”. Sorprende que quien tan bien recuerda las manifestaciones franquistas no recuerde que la movilización promovida por los sindicatos y decenas de organizaciones sociales no se desarrolló el domingo, ¡sino el sábado!. Quizá lo que pasó es que fue efectivamente a pasear el domingo por la Castellana y confundió a otros paseantes con furiosos manifestantes rojos.
En cualquier caso, convendría que el Sr. D. Luis María Ansón acudiera a un especialista que le diagnosticara y tratara estos síntomas de estridencia insultante y falta de rigor, que le ayudara a entender que sus fobias le imposibilitan realizar una sosegada, sabia y constructiva reflexión, lo que sería más propio de su edad y supuesta experiencia, y de la que tan necesitada está hoy nuestra difícil realidad social. Digamos que si algún deporte necesitamos practicar –y ser los campeones-, es remar en la misma trainera y en la misma dirección, y no el común y destructivo tiro al plato, donde el insulto y la descalificación de brocha gorda son los rasgos básicos del discurso, como se desprende de este desafortunado artículo.
El sábado 15 de septiembre se llenó Madrid, el número lo podemos dejar al gusto del consumidor, de personas venidas de todos los rincones de España para expresar democráticamente sus inquietudes, problemas y preocupaciones, pero también para criticar, reclamar y exigir lo que consideran ha de hacerse para seguir construyendo una sociedad mejor. Madrid se llenó, el número lo seguimos dejando al gusto del consumidor, de gente de todo tipo, origen y condición: enseñantes, químicos, textiles, metalúrgicos, bomberos, empleados públicos, periodistas, estudiantes, parados, pensionistas......
Gente dispuesta al esfuerzo compartido, equilibrado, pero gente contraria a la actual política económica del Gobierno, que se niega a que le recorten los derechos sociales y laborales y a dar el visto bueno a que los sectores más débiles de la sociedad sean los que paguen los platos rotos de la fiesta. El sábado, la Castellana se llenó de gente buena y trabajadora, consciente del difícil momento que estamos atravesando, pero que se niega a quedarse callada, pasiva o inmóvil, gente normal como la que Sr. Ansón vio “el domingo en el paseo de la Castellana y otras calles”, y que observó con tanta atención el ilustre periodista pero sin querer entender nada, según se desprende de su violento articulo. Lo dicho, no ofende quien quiere.

lunes, 17 de septiembre de 2012

STOP AL TRABAJO PRECARIO. Horror en Pakistán


Joaquím González Muntadas
Secretario General de FITEQA-CCOO

La semana pasada se han producido terribles incendios en algunas fábricas de la industria de la moda en Pakistán, fábricas proveedoras de marcas internacionalesdel sector. Las noticias concretas que nos han llegado a través de nuestra Federación Sindical Internacional, IndustriALL Global Union, informan del incendio en ALI ENTERPRISE, fábrica del vestido en Karachi, donde han fallecido 290 trabajadores, y GOLDEN SHOES, fábrica de calzado de Lahore, donde los muertos han sido unos 25. El número de heridos es muy superior, así como el de trabajadores que se han quedado sin trabajo.

Como resultado de las pésimas condiciones de trabajo, entre ellas las de seguridad, muchas veces sin salidas de evacuación claras o de imposible utilización por la acumulación de material, incluso inflamable, no son los primeros incendios con similares consecuencias Muchos de los trabajadores han fallecido como consecuencia de las avalanchas y la asfixia que provocan los incendios. Es ésta una cuestión examinada en las auditorías de cumplimiento de los Códigos de Conducta de las empresas multinacionales, y de fácil diagnóstico. Pero el drama se repite.

Ahora desde nuestra Federación Sindical Internacional, también desde la OIT, se plantean diversos objetivos inmediatos: determinar las causas de los incendios y de las avalanchas, la corrección inmediata de las mismas en estas y en las demás fábricas, la indemnización de los heridos y de las familias de los fallecidos, así como nuevos puestos de trabajo para los supervivientes. Y que las instituciones y patronales pakistaníes se impliquen y comprometan en estas soluciones, junto con las multinacionales y las marcas que allí fabricaban sus productos.

Estas cuestiones han sido uno de los componentes de la intervención sindical en las redes de producción de los sectores de la industria de la moda. Una de las primeras ocasiones en la que intervinimos FITEQA CCOO de forma directa fue en ocasión del hundimiento de la fábrica Spectrum Garments Ltd. en Savar (Bangladesh) en 2005. De aquella experiencia arrancó una política de indemnizaciones y de prevención que sigue siendo una importante referencia. En estos momentos en Bangladesh, IndustriALL Global Union ha promovido, junto con diversas organizaciones entre las cuales destacan la OIT y la ONG Clean Clothes Campaign, un proceso para establecer una práctica de prevención y corrección permanente ante los incendios de fábricas textiles en ese país. En el marco de esta práctica sindical y su vinculación a todos los ámbitos implicados, es de destacar la convocatoria por la oficina de la OIT en España, el 18 de septiembre por la mañana en el CES, un importante y novedoso acto sobre la política de RSC en las cadenas de producción de las multinacionales del vestido españolas, Inditex y Mango en particular.

Un acto en el que las empresas, las Federaciones Sindicales y la Organización Internacional del Trabajo, profundizaremos en las soluciones adoptadas para cumplir con las normas fundamentales del trabajo y los convenios de la OIT, conscientes de que sólo la extensión de los compromisos de Responsabilidad Social a todas las multinacionales de todos los países y sectores económicos, promoviendo y verificando su cumplimiento en toda su cadena de producción propia y sus proveedores en todos los países, puede impedir que se produzcan tales catástrofes. Porque los incendios de Pakistán constituyen no sólo un drama para los trabajadores y las familias directamente afectados, sino una terrible señal de alarma para que el mundo empresarial y sindical, las instituciones, toda la sociedad, asumamos como propios estos problemas, unos problemas que son expresión también de la globalización. Asumirlos para avanzar en la afirmación de la necesaria globalización de todos los derechos, entre ellos los derechos básicos del trabajo, sus condiciones y su seguridad.

Para exigir estos derechos para todos los trabajadores y trabajadoras del mundo, para combatir por el TRABAJO DECENTE, para decir STOP AL TRABAJO PRECARIO, y para decir NUNCA MÁS horrores como los vividos en Pakistán, están los actos y movilizaciones del 7 de Octubre convocados en todos los países. Una Jornada Mundial que es expresión de la máxima solidaridad cuando los trabajadores de los países más desarrollados hacen suyos la defensa de la libertad sindical, el trabajo con derechos, la seguridad y el respeto, para todos los trabajadores y trabajadoras del mundo. 

miércoles, 12 de septiembre de 2012

POLÍTICA INDUSTRIAL, HOY


Joaquim González Muntadas | Secretario General de FITEQA CCOO
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El concepto de política industrial se podría definir como la acción política dirigida a apoyar que empresas y sectores se doten de capacidades y recursos que les permitan competir y afrontar la evolución de los mercados. En España, algunos como CCOO venimos repitiendo desde hace años la necesidad de un cambio de nuestro modelo productivo, afirmando que potenciar y reforzar la industria, como sector de la economía que añade valor a la materia prima, constituye la actividad con mayor capacidad de generar riqueza de forma sostenida.
En mayo de 2011 el Congreso de los Diputados aprobó la Ley de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación que en su preámbulo dice: “El modelo productivo español (…) se ha agotado, con lo que es necesario impulsar un cambio a través de la apuesta por la investigación y la innovación como medios para conseguir una economía basada en el conocimiento…”. 
En España se produce una coincidencia entre todas las organizaciones políticas, sociales y económicas, y un consenso entre todos los expertos, estudiosos o tertulianos, en torno a que no hay salida a nuestra dramática crisis económica si no somos capaces de conseguir un cambio profundo en nuestro modelo productivo, ya que su debilidad industrial y su bajo valor añadido explican nuestra debilidad competitiva y los alarmantes niveles de paro.
Existe también consenso en la necesidad de superar unas bases económicas agotadas, con un tejido productivo sustentado en demasiado empleo de baja cualificación profesional, en productos con escasa innovación y poco competitivos que dificultan su internacionalización. Una realidad que hace incompresible, y a la vez suicida, la histórica parálisis en la acción política de soporte a la industria que vivimos desde hace años. En ocasiones la acción simplemente ha impulsado políticas descoordinadas entre gobierno central y comunidades autónomas, dispersas, contradictorias e inútiles, que explican su poca efectividad.
Por ello, cuando desde el ámbito sindical reclamamos de las instituciones públicas que atiendan las necesidades, que son muchas, de las empresas y de los sectores industriales, lo hacemos sabiendo que cada período económico precisa de una política industrial especifica en función de los modelos de consumo, de las exigencias del mercado, de las debilidades y  necesidades de las empresas y sectores.
Hoy la primera urgencia es corregir lo que ha sido nuestro principal fracaso, un modelo productivo con baja cualificación profesional y escasa innovación, consecuencia del insuficiente esfuerzo empresarial en I+D+i –en especial desde el sector privado– y de una errática política formativa a todos los niveles.
Política Industrial hoy significa desarrollar nuevos y específicos instrumentos políticos que impliquen mayores inversiones en capital humano y en investigación, en desarrollo y educación a todos los niveles -formación profesional y universitario-, junto con el apoyo a la investigación pública y al I+D+i empresarial, precisamente lo contrario a las políticas de irresponsable recorte en estos campos cuando no tiene en cuenta una mejora de eficiencia en su uso.
Política Industrial hoy es favorecer, buscar y promover el crecimiento de la productividad y de la competitividad por medio de la innovación empresarial y del conocimiento, sabedores y conscientes, como ha escrito Juan Blanco, Secretario de Formación de la Federación de Industria CCOO, de que  "(…) si las cartas para la recuperación económica del país se juegan en el cambio del modelo productivo, éste no es posible con la actual estructura de la cualificación de la población activa”.
No hay urgencia mayor para nuestro futuro que el esfuerzo y la inversión en capital humano, un esfuerzo extraordinario similar al que hicimos durante veinte años, desde mediados de los 80 en capital físico, muy especialmente con algunas de las infraestructuras de transporte, que hoy constituye el único recurso estratégico. La formación profesional es el alimento principal de un patrimonio que no se puede considerar nunca acumulado de una vez por todas, considerando los tiempos actuales, tan acelerados y tan necesitados de innovación.
Es grave que sigamos recordando que nuestro futuro pasa por el conocimiento, la formación y la innovación, repitiendo el contenido del Libro Blanco sobre Crecimiento, Competitividad y Empleo de Jaques Delors que ahora cumplirá ya dos décadas, y que en su introducción nos emplazaba al esfuerzo de "Invertir en lo inmaterial y valorizar el recurso humano aumentará la competitividad global, desarrollará el empleo y permitirá conservar las conquistas sociales”. Una advertencia que vista nuestra realidad y sus resultados parece que otros países la entendieron mejor que nosotros, pues seguimos irresponsablemente recortando un año  más la inversión y recursos imprescindibles en I+D+i y en formación. Precisamente cuando más estamos necesitados de recuperar el tiempo perdido porque la mayoría del resto de los países siguen avanzando y con ello ampliando su diferencia competitiva.
No faltan Leyes ni Directivas, ahí están la Ley de Economía Sostenible, la Ley de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación, la Estrategia de Lisboa, la Estrategia de Lisboa Renovada, etc., etc.  Todas girando como el burro del molino, pero sin financiación y reiterando espacios comunes: "invertir más en conocimiento e innovación; liberar el potencial empresarial, en particular de las pequeñas y medianas empresas;  invertir en el capital humano y modernizar los mercados laborales". Tanto papel y tanta estrategia para acabar en Reformas Laborales que refuerzan una economía sustentada en el empleo precario y desregulado, que desmotiva la participación de los trabajadores en la organización del trabajo al reforzar el autoritarismo, precisamente la antítesis de la innovación, y acabar reforzando lo más rancio y antiguo, reformando la legislación laboral en la misma dirección de lo que ha sido la causa de nuestros males económicos.
Porque si la Innovación es hoy el factor determinante de la Política Industrial y con ello de las mejoras de los procesos de investigación, fabricación y comercialización de los productos en las empresas, igual de relevante y decisiva y determinante es para la mejora de la competitividad de nuestra industria también la Innovación Social, la relacionada directamente con las relaciones laborales y con todo aquello que tiene que ver con los recursos humanos en las empresas y los sectores, por esto sigue siendo tan imprescindible redoblar esfuerzos para desarrollar el II AENC en el ámbito de los Convenios Colectivos, porque recuperar el Diálogo Social es también una pieza esencial para la defensa de la Industria y con ello del empleo.